

Un artefacto explosivo ha estallado este miércoles cerca del hotel en el que se hospedan los observadores de la ONU en Damasco, la capital de Sira, bajo el control de el régimen de Bachar el Asad desde que las fuerzas leales al presidente aplastaron los principales focos rebeldes. La explosión, detonada el mismo día en que la Organización para la Cooperación Islámica, reunida en Arabia Saudí, se dispone a suspender a Siria, ha causado heridas a tres personas, ninguna de ellas miembro de la misión internacional, ya que los observadores están "en buen estado", según fuentes gubernamentales.
La bomba, que estalló a las 8.30 hora local (7.30 en España peninsular), había sido colocada en un camión cisterna de combustible que se encontraba en un aparcamiento detrás del hotel Dama Rose. No está claro cuál era el blanco del ataque, ya que cerca del lugar de la explosión también se encuentra la sede del jefe del Estado Mayor en la capital. Según la cadena Al Jazeera, tres personas resultaron heridas fuera del céntrico hotel de Damasco.
El Ejército Libre de Siria (ELS), la fuerza que agrupa a una gran parte de los rebeldes, se ha adjudicado la autoría del atentado. Según informó un comandante rebelde a France Presse, la explosión tenía como objetivo una sede militar donde tendría lugar una reunión de oficiales del ejército sirio y las milicias progubernamentales Shabiba.
Un activista de la oposición en la ciudad ha informado a la agencia Reuters de que vio ambulancias que llegaron a tratar a los heridos al lugar de la explosión, en la exclusiva calle Abu Rumaneh, donde se ubican numerosas embajadas de países árabes y occidentales. La zona ha vuelto a la normalidad después de que los bomberos extinguieran el fuego, que dañó algunos vehículos, según la agencia Efe.
El viceministro sirio de Asuntos Exteriores, Faisal Maqdad, calificó la explosión como un "acto terrorista" que buscaba "desestabilizar" el país, en declaraciones a la prensa mientras visitaba el lugar de los hechos y se ponía en contacto con miembros de la misión de observadores de la ONU para interesarse por su estado de salud. Maqdad destacó que todos los observadores alojados en el hotel están en buen estado, según informó la televisión estatal siria.
No es la primera vez que los rebeldes sirios logran perpetrar un sonado atentado en Damasco. El pasado 18 de julio, los rebeldes asestaron el mayor golpe contra el régimen sirio desde que comenzó la rebelión, en marzo de 2011, con el atentado contra la sede de la Seguridad Nacional en la capital, que costó la vida al ministro y viceministro de Defensa, los generales Daud Rajha y Asef Shawkat, además de a un asistente presidencial.
Mientras los combates continúan en el país árabe, está previsto que la Organización para la Cooperación Islámica, integrada por 57 países musulmanes, decida este miércoles suspender a Siria como miembro, a pesar de las objeciones manifestadas por Irán, uno de los principales aliados de El Asad.
La decisión de los líderes reunidos en La Meca (Arabia Saudí), que requiere una mayoría de dos tercios, pondrá de manifiesto las posturas enfrentadas que existen en el mundo islámico sobre cuál es la mejor manera de responder a la crisis Siria, posiciones en parte ligadas a las divisiones sectarias de Oriente Medio.
Los rebeldes sirios, mayaritariamente suníes, tienen el apoyo de países gobernados por esa rama del Islam, como Arabia Saudí y Catar, así como también el de Turquía. Irán, de mayoría chií, es el principal aliado en la región del régimen de Bachar el Asad, miembro de la minoría alauí de Siria, una rama del islam chií.
Lissette Garcia
RosasSinEspinas
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