En la Universidad Central de Florida, los correos electrónicos bimensuales del rector ahora son casi de lectura obligatoria para los 56.235 estudiantes.
Pero estos no son sobre deportes o fraternidades universitarias.
En cambio se abocan en detalle a los problemas de presupuesto de la capital de Florida y a cómo estos afectarán a las clases, al personal y la investigación en la segunda mayor universidad de Estados Unidos, iniciadas hace medio siglo para capacitar a trabajadores del programa espacial estadounidense.
"El interés en las novedades presupuestarias es elevado, al igual que la ansiedad. En el campus puede percibirse una sensación de '¿Qué ocurrirá a continuación?'", dijo Grant Heston, un portavoz de UCF.
Al igual que UCF, otras universidades públicas de Estados Unidos se están preparando para una mala racha en momentos de ajuste por parte de los estados, generando aumentos a las matrículas y nuevas preocupaciones de que un desnutrido sistema de educación superior atrofie por años la economía estadounidense.
Lo que está en juego es si Estados Unidos mantendrá su rol como el máximo líder comercial y económico del mundo al quedar bajo presión de China e India, que generan decenas de miles de graduados altamente capacitados en ingeniería y tecnología.
"Los recortes en educación realmente van a obstruir nuestra capacidad para competir en el futuro. La pregunta es, '¿Haremos acaso la inversión en las personas y su capacitación para que nosotros seamos competitivos?'", dijo Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y profesor de la Universidad Columbia.
Quienes diseñan políticas en las escuelas que educan a tres cuartos de los 18,2 millones de estudiantes universitarios de Estados Unidos están considerando más despidos, eliminar programas de grado y ciudades universitarias, dando las vacantes a estudiantes más pudientes de otros estados.
Gobernadores en Pensilvania, Nevada, Washington, Texas, California y al menos otros 15 estados buscan aplicar fuertes recortes a la ayuda en educación superior. Desde que comenzó la recesión estadounidense en el 2007, 43 gobiernos estatales ya han suspendido la asistencia a sistemas universitarios.
"Nuestro sistema de educación superior se encuentra en un punto crítico. Parece haber problemas por todos lados", dijo el representante del estado de Washington Larry Seaquist durante una audiencia de la Cámara baja local sobre el recorte de la asistencia a las carreras universitarias de cuatro años del estado de Washington.
Los recortes se dan en un momento en que los Gobiernos se anticipan a otro año de ingresos debilitados por la crisis de Estados Unidos, el tenue gasto de los consumidores y la lenta expansión de la economía. La ayuda federal que había amortiguado parte de la caída de ingresos se está acabando.
El cobro de impuestos por parte de los gobiernos estatales cayó 14.300 millones de dólares, llegando a 704.600 millones de dólares en el año fiscal 2010, que terminó en junio pasado, según el Censo de Estados Unidos. Eso fue un 2 por ciento menos que el año fiscal 2009, pero más leve que la caída de ese año de 65.800 millones de dólares respecto del año fiscal 2008.
Lo que es peor, las brechas presupuestarias entre estados para los 12 meses que comienzan el 1 de julio ascienden en total a 112.000 millones de dólares.
El fundador de Microsoft, Bill Gates, ha dicho que muchos estados están cometiendo el error de recortar los fondos para educación a fin de cerrar brechas presupuestarias.
"En resumidas cuentas necesitamos cuidar de los presupuestos estatales porque son clave para nuestros hijos y nuestros futuro. Si tomamos la decisión equivocada, la educación no será financiada como corresponde", afirmó Gates el 3 de marzo en una Conferencia de Tecnología, Educación y Diseño en Long Beach.
"Es probable que el apoyo estatal a las universidades públicas disminuya aún más cuando la mayoría de los estados encare la pérdida de fondos de estímulo federal y la economía continúe su lenta recuperación," dijo Edith Behr, subdirector e importante analista en Moody's Investors Service.
PROTESTAS Y CONCESIONES
El alza en las matrículas y la caída en los ingresos han generado protestas, como la que tuvo lugar a principios de marzo en Las Vegas cuando la Universidad de Nevada consideró presentarse en una suerte de quiebra diluida llamada "exigencia financiera".
El centenar de personas que marchó por la avenida de los casinos, al igual que otras protestas en ciudades universitarias, se oponía a recortes propuestos por 162 millones de dólares en asistencia a universidades públicas.
Legisladores evalúan planes que podrían cerrar de programas e aplicar un aumento en las matrículas del 75 por ciento.
Si bien las protestas en Nevada han generado preocupación, pocos esperan que una repetición de los disturbios que se registraron por todo el Reino Unido a fines del año pasado después de que se triplicaran los aranceles universitarios.
Las cuotas y las matrículas estudiantiles varían mucho en las universidades públicas de Estados Unidos y las comparaciones de costos estudiantiles se ven más complicadas por las vertiginosas variedades de paquetes de ayuda, becas y aranceles más altos para los residentes de otros estados que asistan a una universidad estatal.
Desde 1970, los aranceles y matrículas en las universidades públicas han aumentado en un múltiplo de 16 de un promedio para residentes del estado de 487 dólares, a 7.630 dólares en el 2009, según datos del centro de educación.
Las alzas fueron del 135 por ciento durante la década de 1980, del 85 por ciento durante los 90' y del 91 por ciento entre 2000 y el 2009.
Lissette Garcia
RosasSinEspinas
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