
Equipos de la policía antiterrorista turca han detenido a decenas de personas, a muchas de ellas en sus hogares, esta mañana en Estambul y Ankara, tras un fin de semana de enfrentamientos entre la policía y manifestantes que siguieron al violento desalojo del Parque Gezi en el centro de Estambul.
El ministro del Interior, Muammer Guler, dijo que más de 20 personas habían sido detenidas en la capital, Ankara, y 62 en Estambul, según la agencia semiestatal de noticias Anadolu. Algunas de estas detenciones habrían sido realizadas en la sede del periódico Atilim y de la agencia de noticias Etkin en Estambul, según el diario turco Hurriyet. Diferentes informaciones publicadas por la prensa local hablan de más de 100 detenciones sólo en las últimas horas.
Miles de personas llevan más de dos semanas de protestas en varias ciudades turcas contra la violencia policial y el Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, a quien acusan de "autoritario". El centro de las manifestaciones han sido la Plaza Taksim y el Parque Gezi en Estambul, en el que centenares de personas llevaban acampadas y protestando en un ambiente festivo desde el 1 de junio, hasta que fueron desalojadas a la fuerza en la noche del sábado.
En la madrugada de hoy, otras 10 personas fueron detenidas tras negarse a abandonar una protesta silenciosa en la Plaza Taksim, según la prensa local. Unas 300 personas se habían unido a un hombre que se mantenía de pie y en silencio frente a la gran bandera turca que preside la plaza y frente al Centro Cultural Ataturk, que lleva el nombre del fundador de la actual República Turca y que el Gobierno quiere demoler. Desde anoche, "duranadam" ("el hombre de pie", en turco) se convirtió en trending topic mundial en la red social Twitter, ha habido protestas similares en varias partes de Turquía y está previsto que continúen durante el día de hoy.
Varios miembros del Gobierno han advertido durante los últimos días que todos aquellos que han apoyado las protestas o que han distribuido información falsa a través de la redes sociales tendrán que rendir cuentas. "Sabemos muy bien quién envió 30.000 paquetes de comida a la Plaza Taksim. Sabemos muy bien quién permitió entrar en sus hoteles a quienes colaboraban con terroristas. ¿No deberían rendir cuentas por esto? Si (el Gobierno) no hace que rindan cuentas, la nación lo hará", dijo Erdogan el domingo durante su discurso en un multitudinario mitin de su partido en Estambul.
Además, desde ayer el Gobierno está estudiando restringir por ley el uso de redes sociales como Twitter y Facebook en Turquía. "Tenemos un estudio sobre quienes han provocado al público a través de manipulaciones con informaciones falsas y lo han conducido a acciones que amenazan la seguridad de la vida y la propiedad mediante el uso de Twitter, Facebook u otras herramientas de las redes sociales", el ministro del Interior dijo ayer a la prensa en Ankara.
A principios de mes, 34 personas fueron detenidas en la provincia de Izmir por presuntamente incitar a la violencia con mensajes en Twitter. La mayoría fueron puestos en libertad tras ser interrogados pero al menos uno de ellos ha sido acusado formalmente y la policía busca a otros cuatro individuos acusados del mismo delito, según el diario Today's Zaman.
Todas estas detenciones se suman a las cerca de 500 realizadas por las fuerzas de seguridad sólo durante el fin de semana en Estambul y Ankara y las miles desde el inicio de las protestas. Al menos un médico y tres enfermeros que atendían voluntariamente a los afectados por el gas lacrimógeno y la violencia policial han sido también detenidos, según el Sindicato Turco de Médicos. Además, el Ministerio de Sanidad ha iniciado una investigación sobre el comportamiento del numeroso personal médico que ha ofrecido voluntariamente sus servicios durante las protestas.
También, al menos ocho periodistas fueron detenidos durante el fin de semana, según Reporteros Sin Fronteras. Varios reporteros, turcos y de otras nacionalidades, han sido agredidos por la policía, que también ha requisado material a algunos periodistas, en ocasiones no ha permitido a fotógrafos y videógrafos grabar los enfrentamientos y ha obligado a borrar las imágenes tomadas por algunos de ellos.
"Las fuerzas policiales han aprobado el test democrático", aseguró por su parte hoy en un discurso ante su grupo parlamentario el primer ministro Erdogan. "Usar gas lacrimógeno contra los manifestantes es un derecho indiscutible de la policía. La policía usa su poder cuando se la desobedece o no se coopera con ella".
Erdogan ha justificado las violentas intervenciones policiales y ha repetido en varias ocasiones que actores extranjeros, medios de comunicación, terroristas y un supuesto lobby de la tasa de interés están detrás de las protestas con el objetivo de dañar la imagen y el crecimiento económico de Turquía.
En su discurso del pasado domingo, el primer ministro dijo que las protestas habían sido manipuladas por "terroristas". Tras el desalojo del Parque Gezi y la Plaza Taksim, también el ministro para Asuntos de la Unión Europea, Egemin Bagis, había declarado que quien siguiera en la plaza "sería considerado como alguien que da apoyo a una organización terrorista".
Organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han acusado en repetidas ocasiones a las autoridades turcas de usar una ley anti-terrorista muy vaga para detener a activistas, políticos, periodistas y otras figuras opuestas al Gobierno.
Lissette Garcia
RosasSinEspinas
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