La Comisión Europea ha propuesto desbloquear una partida de ayuda de alrededor de 150 millones de euros para ayudar a los productores de frutas y hortalizas de la Unión Europea afectados por la crisis generada por la epidemia de la bacteria E. coli, según ha dicho el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos. La crisis ha afectado sobre todo al mercado español después de que Alemania atribuyera inicialmente el foco de la infección a pepinos procedentes de Andalucía. La propuesta ha sido una sorpresa: una decisión tomada en el marco de una reunión en Luxemburgo entre los ministros de Agricultura, de la que no se esperaba que se pusieran cifras sobre la mesa. El portavoz de la CE, Roger Waite, había explicado que las ayudas se destinarían tanto a los afectados integrados en organizaciones agrarias como a los que no forman parte de esos grupos.
Ciolos ha explicado que esta nueva ayuda cubriría el período desde el comienzo de la crisis hasta finales de junio y que se añadirá a las que ya están establecidas dentro de la Política Agrícola Común (PAC), como las relativas a la intervención y las de estado.
La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha advertido de que el fondo con 150 millones de euros para compensar las pérdidas "no es suficiente" y ha insistido en que exigirá a la UE que se devuelva a los productores el "90 o el 100%" del valor de mercado de la mercancía perdida. "A España no nos parece suficiente que se plantee el 30 % del valor de retirada, lo vamos a manifestar con claridad", ha dicho Aguilar.
El director general de la Federación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), José María Pozancos, afirmaba hace unos días que las pérdidas serán muy elevadas. No se están pudiendo exportar productos por un valor semanal de entre 175 y 200 millones de euros, sin contar su efecto sobre el mercado interior.
La cita de los responsables agrícolas hace bueno el acuerdo de la semana pasada para buscar compensaciones alcanzado en otra reunión informal de ellos mismos en Hungría, aunque viene acicateada por la deletérea atmósfera creada entre países que se sienten víctimas del caso (con España a la cabeza, y Francia también muy crecida) y una Alemania que se niega a reconocer cualquier responsabilidad en el desbarajuste. En vista de cómo están los ánimos, el comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, se propone "plantear una solución europea a lo que se ha convertido un problema europeo".
"Ajustes" en el sistema europeo de alerta sanitaria
Un día antes de la reunión de Agricultura, Luxemburgo acogía el Consejo de ministros de Sanidad de los Veintisiete. En el mismo, el comisario europeo de Salud y Protección al Consumidor, John Dalli, señaló que habrá "ajustes" en el sistema europeo de alerta sanitaria para favorecer que en el futuro las alertas sanitarias se activen en base a lo que exijan los datos científicos y "no por cualquier declaración". Con todo, Dalli evitó criticar explícitamente la respuesta alemana ante los primeros casos de infección por la bacteriaE. coli, cuando las autoridades de este país apuntaron a unos lotes de pepinos españoles como origen de la contaminación. En la reunión, la ministra española de Sanidad, Leire Pajín, transmitió a sus homólogos europeos el "profundo malestar" de España por la actuación de Alemania en la crisis. Pajín reclamó que en un futuro las alertas estén fundamentadas científicamente, y la medida obtuvo eco. "Hay que ver cómo en el futuro la alerta se acerca más a la base científica y que haya pruebas para hacer determinadas declaraciones", comentó el comisario de Sanidad, John Dalli. "El sistema no pide una reforma sino un reajuste en vista de lo ocurrido", agregó el comisario de Sanidad, John Dalli, que negó que la Comisión hubiera actuado precipitadamente, -"hemos hecho todo lo que había que hacer"- y no se atrevió a atribuir responsabilidades a Alemania. "En determinadas situaciones las autoridades suelen informar con la máxima celeridad", explicó. "Es fácil juzgar a toro pasado", dijo. Las mejoras en el sistema propuestas por España han encontrado el respaldo de Francia, Italia y Polonia, entre otros.
El mercado europeo se ha reabierto a las verduras españolas después de que los análisis realizados en Alemania demostraran que los pepinos españoles no estaban en el origen del brote, aunque las pérdidas para el campo español han sido cuantiosas. Alemania reveló este lunes que tiene "indicios bastante claros" de que la fuente de la epidemia deEscherichia coli está en una plantación de brotes vegetales cercana a Hamburgo. Hay ya 23 muertos y 1.500 enfermos.
Varios países, empezando por Rusia, han prohibido la importación de verduras procedentes de la UE hasta que se aclare la situación. El Ejecutivo comunitario ha tachado de desproporcionados estos embargos y ha reclamado que se levanten de inmediato.
Lissette Garcia
RosasSinEspinas
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